Arquitectura Europea: Berlín
Berlín fue una ciudad totalmente arrasada durante la segunda guerra mundial. Entre 1940 y 1945, los bombarderos aéreos lanzaron unas 75.000 toneladas de bombas y 40.000 toneladas de obuses que dejaron muy pocos edificios en pie.
A pesar de esta destrucción, después del fin de la guerra en 1945, la remodelación de la ciudad tuvo que ser iniciada rápidamente para poder dar cobijo a los miles de personas que se quedaron sin hogar.
Pero con la división político-militar de la ciudad en las zonas Este - Oeste y la posterior construcción de un muro de hormigón que hacía de frontera infranqueable entre ambas zonas, la reconstrucción de Berlín se hizo en cada una de ellas por caminos radicalmente opuestos.
Y he aquí la gran paradoja de Berlín. Una sóla ciudad, un sólo pueblo, una sóla lengua y siglos de pasado en común que se convierten en unos pocos años en dos ciudades tan opuestas como sus edificios, dos arquitecturas que definen lo distintas que fueron sus historias y sus vidas diarias a pesar de los pocos metros que les separaban.
Sin embargo, no será hasta la caída del Muro en 1989, cuando Berlín acomete la intervención urbanística y arquitectónica más ambiciosa de la nueva historia de esta gran ciudad.
El símbolo de Berlín es sin duda alguna la Puerta de Brandeburgo. De estilo neoclásico, es la única que se conserva de las 18 puertas de la muralla que en el s.XVIII rodeaban a Berlín. Fue construída por C.G. Langhaus en 1788-91 y en 1794 fue coronada con una cuádriga y la diosa de la paz Eirene.
Siguiendo con los monumentos clásicos, nos encontramos con la magnífica residencia barroca y antigua morada de los reyes prusianos, el Palacio de Charlottenburg, cuyo nombre viene de la esposa del rey Federico I, Sophie Charlotte.
Sin embargo, hoy en día Berlín es sinónimo de una arquitectura de modernidad y de movimiento. La capital alemana, que seguirá modificando su aspecto es, ahora, turísticamente hablando, más interesante que nunca por su heterogénea mezcla entre lo clásico, lo moderno y lo postmoderno.
Quien viene a Berlín se da cuenta en seguida de la notable diferencia entre arquitecturas. Berlín Este, modesto y repleto de bloques residenciales idénticos, y un Berlín Oeste, más occidental y a veces vanguardista. En esta zona está la Postdamer Platz, vivo reflejo de la transformación que ha experimentado la ciudad. Fue aquí donde en los años 20 se colocaron los primeros semáforos del mundo, y ahora, con su nuevo diseño, se le ha hecho justicia al devolverle la modernidad que nunca debió perder. En las terrazas del Reichstag, magnífico edificio de Paul Wallot (1884) que representaba la grandeza del antiguo Imperio Alemán, Foster agregó una cúpula que rompe con el estilo clásico de un palacio que en la actualidad alberga la sede del Parlamento alemán.
Una particularidad de Berlín en comparación con otras ciudades es la diversidad de su paisaje. El objetivo de la planificación de sus espacios naturales es conservar esa diversidad unificando estéticamente el conjunto de la ciudad y contribuir así a su adecuada estructuración urbana y ecológica Por ello, es la ciudad con más zonas verdes de Alemania y en ninguna otra se pueden ver tantos bosques, parques y plantas. Y el aire que se respira en Berlín, proviene la vegetación de parques urbanos como el Tiergarten.
Si hay que hablar de un arquitecto que marque sustancialmente el rumbo de la arquitectura contemporánea en Berlín, éste es Joseph Kleihues. Propuso y ejecutó la denominada «Reconstrucción crítica» de Berlín y gracias a él la arquitectura berlinesa ha tomado un rumbo de tendencia en todas sus manifestaciones. Entre sus proyectos, la IBA: Exposición Internacional de Arquitectura de Berlín 1984-87.
Una de estas modernas manifestaciones artísticas y arquitectónicas está situada al sur de la zona que circunda la Plaza Parisina, y se trata del Monumento Conmemorativo del Holocausto (2005), proyectado por Peter Eisenman (Nueva York). Es un laberinto de cubos de hormigón de 19.000 m2 que enlaza con el Tiergarten.
En la Pariser Platz, está el DZ Bank, del arquitecto californiano Frank Gehry.
Destacan sus hileras de ventanas que sobresalen como balcones en la fachada y su estructura de telaraña en la cúpula.
El Museo Histórico Alemán del arquitecto japonés-americano Leoh Ming Pei con los alemanes Eller & Eller. Es un proyecto que resalta las oposición entre transparencia y opacidad. El espacio para exposiciones tiene una base triangular y salas de exhibición en cuatro niveles.
Como última construcción cabe destacar la reciente inauguración de la nueva estación central ferroviaria, una preciosa joya arquitectónica en pleno centro de Berlín y diseñada por Meinhard von Gerkan. Completamente vidriada y con 5 pisos, ocupa dos pisos dedicados al transporte ferroviario y el resto a comercios y restaurantes.
El Sony Center, frente a la estación Potsdamer Platz, es un conjunto diseñado por Helmut Jahn y Murphy (Chicago), impresionante por su magnitud. Un patio central con fuentes, una impactante bóveda abierta de cristal y acero, rodeado de todo tipo de comercios que refuerza esta imagen de Berlín como una gran exposición de la arquitectura actual.
