Arquitectura: Walter Gropius, el arquitecto que no sabía dibujar
Walter Gropius consiguió algo inpensable para un arquitecto en su época. En tiempos anteriores al diseño por ordenador, resultaba imposible que un arquitecto consiguiera hacer carrera sin saber dibujar. Y, sin embargo, eso es precisamente lo que consiguió Walter Gropius. Nacido en Berlín en 1883 y fallecido en Boston en 1969, consiguió vivir la arquitectura de un modo alternativo, convirtiéndose en un profesor fascinante, en un gran director de universidad y en un magnifico comunicador y relaciones públicas, lo cual le facilitó llegar a ser un proyectista con gran capacidad de crear estilos e influir sobre las modas arquitectónicas.
La arquitectura moderna no se puede entender sin conocer las obras de Walter Gropius. Edificios como la Fábrica Fagus o la Escuela de Arquitectura Bauhaus, fundada por Gropius en 1919 y dirigida por él durante casi una década. La Bauhaus influyó no sólo en la arquitectura, sino también en el diseño, las artes plásticas y en general sobre las convenciones estéticas modernas como casi ninguna otra institución durante el siglo XX.
Gropius organizaba esta escuela por medio de talleres artesanales, una experiencia piloto donde los alumnos entraban como aprendices a trabajar en un proyecto y formarse así a través del trabajo práctico, para obtener a los cinco años el diploma de la Bauhaus. La institución contó con colaboradores ilustres como Johannes Itten, Wassily Kandinsky, Paul Klee, Oskar Schlemmer, László Moholy-Nagy, Hannes Meyer, Gyorgy Kepes y Josef Albers, entre otros. Gropius fue ferviente partidario de una estandarización y una prefabricación bien planificada, pero ante todo insistió en la eficacia y riqueza del trabajo en equipo.
En 1934, perseguido por el nazismo, se ve obligado a huir, emigrar a los países democráticos, e instalarse finalmente en Inglaterra. Tales circunstancias no le permiten desarrollar la extensa gama de sus capacidades como sucederá hasta que, en 1937, es llamado a presidir la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, hecho que fue decisivo para alcanzar su principal vocación, que era la educación, y a partir de la cual influyó en sus discípulos al tiempo que daba forma a una evolución de la arquitectura moderna, creando un estilo novedoso y vanguardista, conocido como International Style. No hay que olvidar que Gropius también fundó uno de los más importantes y exitosos estudios de arquitectura del mundo: The Architects Collaborative (TAC).
Gropius quería crear viviendas urbanas que procuraran a sus habitantes un máximo de luz solar, espacio, árboles y superficies verdes en general. Así conseguía con la misma densidad de habitaciones, disponer de mucho más espacio libre y un mejor ángulo de incidencia de la luz, lo que conseguía con un innovador empleo de vidrieras en la pared exterior. Aunque el rigor clásico y una proporcionalidad figurativa, eran rasgos característicos de su arquitectura, logró aportar dinamismo compositivo con lo que denominaba una visión total del espacio construido.
Según Gropius, sólo podemos dominar a la naturaleza si empezamos por obedecerla. Por ello, su técnica y manera de emplear los materiales –siempre desde un punto de vista funcional pero ligando artesanía con industria-, defendía la composición a partir de volúmenes macizos, pero articulados libremente sobre el terreno, con una absoluta libertad en el diseño de los ventanales.
Gropius tenía un carácter afable. Era un seductor nato. Se casó con Alma Mahler -pianista y compositora- que inspiró en su época a los grandes genios de casi todas las artes y había sido esposa del famoso compositor y director de orquesta Gustav Mahler.
De entre sus últimas obras hay que destacar: El edificio PanAm Building(1963), la Fábrica Rosenthal(1968) y la Gropiusstadt de Berlín(1969-1970).
“La arquitectura moderna no consiste en unas pocas ramas de un árbol viejo; es un retoño que brota directamente de las raíces”.
W. Gropius en su libro “Alcances de la arquitectura integral”
