Arquitectura: Le Corbusier y la geometría de la Naturaleza.
Charles Edouard Jeanneret-Gris, conocido por todos como Le Corbusier - El Cuervo- aunque firmaba sus obras con el sobrenombre de Corbu, destaca como figura clave de la cultura contemporánea en su faceta de pintor, teórico y, sobre todo, arquitecto mecanicista que descubrió como nadie las virtudes del hormigón armado.
Le Corbusier nació el 6 de Octubre de 1887, en la Chaux-de-Fonds, una rica ciudad suiza donde su padre trabajaba como relojero y su madre era profesora de piano.
Su familia y su educación fueron siempre una influencia clave a la hora de encarar su obra.
Su iniciación artísticas le llevó a la escuela de arte de su villa natal, y fue allí donde decidió cambiar su vida y dedicarse a la arquitectura, profesión que le permitiría subsistir, ya que el ser pintor era una carrera difícil y, en la mayoría de los casos, de tardío reconocimiento.
Le Corbusier llevaba un modo de vida puritano basado en el vegetarianismo, la meditación y la abstinencia sexual. Este hombre, con sus rasgos de sabio despistado, alto y elegante, se ajustaba al prototipo de hombre inconformista, en constante búsqueday adelantado a su época.
Definió la arquitectura como “el juego sabio y magnífico de los volúmenes frente a la luz del sol”, por ello su objetivo era encontrar la geometría oculta en la naturaleza; la unión de los cuatro elementos: el Sol, la Tierra, el Agua y el Fuego. Un alquimista que se preocupó por dar un paso más en la concepción de los edificios que creaba, transmitiéndonos con sus proyectos lo placentero y atractivo que podía ser un hogar.
Fue un visionario cuya preocupación se centraba en la necesidad de crear una nueva planificación urbana, adecuada a las nuevas necesidades de la vida moderna: espacios más amplios y organizados.
Así,durante la década de 1920, propuso numerosos proyectos urbanísticos y residenciales para mejorar el bienestar de la sociedad, pero sus propuestas fueron rechazadas por los grandes patronos de las empresas francesas, que no quisieron asumir responsabilidades para el bienestar de la sociedad.
Sus edificios se construían sobre cinco postulados básicos:
- bloques elevados sobre pilares
- planta libre
- fachada libre, independiente de la estructura
- ventanas longitudinales y cubiertas
Los trabajos que le encargaban eran casi siempre casas unifamiliares, lejos de esa gran obra de arte única que siempre quiso construir. Esta obra única la ideaba como un prototipo, el modelo de lo que debía ser la vivienda moderna del siglo XX. Pero, otra vez su objetivo fue frustrado, ya que las viviendas que construyó en un Barrio en Burdeos fueron remodeladas por los inquilinos que no dudaron en levantar tabiques y abrir ventanas donde no estaban proyectadas.
Aquello abrió una grieta en sus convicciones, y llegó a pensar que al hombre del siglo XX le gustaba seguir viviendo como al hombre del siglo XIX en cuanto a concepto de diseño en vivienda. Así que, tras varios proyectos en la India, con elementos revolucionarios para la arquitectura: bóvedas catalanas, tejados cubiertos de césped y piscinas en los tejados, decidió refugiarse en la pintura. Esto le permitió practicar su espiritualidad y seguir soñando con la perfección.
El deseo de éste gran hombre era pasar a la historia como pintor, por ello durante siete años trabajó en el libro “El poema del ángulo recto”, que sería su testimonio vital y artístico; una serie de 19 litografías llenas de signos y señales esotéricas en contraposición a su racionalismo en la construcción de edificios como máquinas; pensados para hacer la vida más fácil.
* Exposición de interés
Le Corbusier y la Síntesis de las Artes
-El poema del ángulo recto-
Desde el 4 de abril al 28 de mayo
Círculo de Bellas Artes
Sala Goya
