Arquitectura clásica del siglo XX: Marcel Breuer
Marcel Breuer (1902-1981) es uno de los diseñadores y arquitectos más influyentes del siglo XX y uno de los principales maestros del movimiento moderno. Además, Breuer es el representante activo de la generación de la Bauhaus, y destaca su extensa producción en arquitectura y diseño. Su principal aportación a la historia del diseño es la revolucionaria creación del mueble de tubo de acero, como la silla Wassily, considerada un icono de la modernidad que hoy todavía goza de un gran éxito. Nació en Pécs, Hungría en 1902 en el seno de una familia judía. Estudió en la Bauhaus de Weimar, Alemania, en la época en que Walter Gropius dirigía esta escuela de diseño y arte. Gropius, el padre del racionalismo, se convirtió rápidamente en el referente de Breuer. Hacia 1923, cuando se licenció, su trabajo también estaba muy influenciado por la estética abstracta del grupo artístico holandés De Stijl, reflejado en sus muebles de tablones de madera.
En 1925, con sólo 23 años, Breuer fabricó las primeras sillas y mesas con tubo de acero, lo que supuso una gran revolución para el diseño de muebles y una aportación trascendental a la historia del mobiliario. En este material su obra más conocida: el sillón 1926 (rebautizado como sillón Wassily en honor al artista y profesor de la Bauhaus Wassily Kandinsky), fabricada con acero tubular niquelado.
Este material aportó a sus diseños ligereza y facilidad de montaje a partir de los tubos de acero. Además, el acero era una material más económico e higiénico, y ofrecía confort sin necesidad de incorporar muelles.
Al sillón Wassily le siguieron otras creaciones tubulares como el taburete Bauhaus o la silla Cesca (1928), que incorporaba la rejilla en el asiento y el respaldo. Breuer trabajó también otros materiales, como la madera, el aluminio o la madera laminada, poco usados en la fabricación de muebles.
Marcel Breuer también diseñó interiores, como los de las Casas Maestras de Walter Gropius en Dessau o la decoración de la vivienda en Berlín de Edwin Piscator, director de teatro. En 1928 Breuer abandonó la Bauhaus y se estableció en Berlín como arquitecto, donde proyectó sobretodo interiores para apartamentos y muebles.
Su primer proyecto arquitectónico fue la casa Harnischmacher en Wiesbaden, una vivienda modular construida en hormigón con estructura de acero. Otra de sus casas más conocidas es la Robinson House, en Massachusetts. Con la llegada del partido nazi al poder en Alemania, Breuer se exilió a Suiza, después a Inglaterra y posteriormente a Estados Unidos, donde dio clases en la Universidad de Harvard y donde compartió estudio con Walter Gropius.
Breuer, que a pesar del prestigio de sus diseños se consideraba ante todo arquitecto, realizó principalmente, casas unifamiliares en forma de villas de dos plantas en piedra, madera natural y cristal. La Casa Geller fue bautizada como la “casa del futuro” y dio lugar a otros encargos de casas residenciales privadas en forma de H o de T.
En 1953 construyó la sede de la UNESCO en París, junto con el ingeniero italiano Pier Luigi Nervi y el arquitecto francés Bernard Zehrfuss. Breuer cambió el uso de madera natural y la piedra por la experimentación con las formas monumentales en cemento, que bautizó como “escultura de hormigón”.
El uso de este material, que apreciaba por su plasticidad y solidez, dio lugar a un leguaje de formas casi cubistas. Además se sirvió del cemento para crear espacio, como en la Abadía de St John en Minnesota y la Iglesia de San Francisco de Sales en Michigan, y para la formación plástica de sus fachadas tramadas.
Los experimentos de Breuer con el hormigón culminaron a mediados de los años 60 con el Whitney Museum of American Art en Nueva York, uno de los edificios emblemáticos de la arquitectura estadounidense de posguerra.
Hasta el 19 de marzo puede contemplarse en Madrid, en el Museo Colecciones ICO, una exposición que supone la primera retrospectiva sobre el trabajo, tanto en diseño como en arquitectura, de Marcel Breuer, considerado como el creador de la vida moderna.
